Nuestro domingo alado nos ha llevado hasta ti. No imaginábamos mientras íbamos en el coche que todo iba a cambiar en minutos. Con un movimiento de brazos nos han hecho parar las compañeras en una desangelada rotonda; no sabemos qué pasa hasta que bajamos. Miramos hacia el descampado, estás de pie, inquieta, mientras buscas un hueco por donde escapar. Qué ironía, escapar de nosotros que intentamos ayudar a los que, como tú, han sido desterrados de la compañía humana.

Te mueves, cabeceas, pero tu delgadez y tus heridas te hacen vulnerable. Nos acercamos, pero nos avisas con tus dientes que no vas a permitir que te hagamos  daño. Ya llevas suficiente dolor en tu trecho de vida.

La suerte ha hecho que una valla impida que escapes  por un lado y  decidimos sentarnos junto a ti, mientras otros compañeros llaman  a mil números  para pedir ayuda. Unos  están apagados, otros sin nadie al otro lado. Estamos todas juntas, sin mirarte para no violentarte,  observamos tus reacciones  y sonreímos  porque es nuestro primer rescate y nuestra guía van a ser los vídeos que hemos visto en Youtube. A ti eso no te importa mucho, sigues aguantando, intentando mostrar que estás fuerte y que en cualquier momento puedes huir.

Te imagino cruzando carreteras, rotondas, calles, sin que nadie se pregunte qué haces sola y herida. Sólo eres un perro, fíjate, sólo un perro. ¡Ojalá muchos fueran sólo un perro, en lugar de un ser humano poseído de tanta arrogancia como de ausencia de sentimientos!

En mi cabeza, mientras estoy en el suelo, sólo repito una palabra: cae, cae, déjate ya…, y tras unos minutos decides que ya ha sido suficiente, que ya no puedes más, que tus heridas físicas y las que arrastras en tu alma de perro son ya demasiado grandes; te tumbas, te liberas al fin.

Pero todavía no es nuestro momento. Seguimos a tu lado, te traemos agua y bebes, bebes, bebes aunque no seas un pez en el río sino una perra que lleva días luchando contra el hambre, la sed, la desesperación.

Lidia se acuesta a tu lado y en el primer intento no podemos cogerte. Volvemos al principio, sentadas, calmadas, intentando transmitirte que no queremos hacerte daño, que queremos que te aferres a nuestra mano y con ella a la vida. Rodeada de extrañas, decides dormirte y eso nos hace pensar que confías en nosotras, y después de una hora de hablarte, de darte cariño con nuestras voces, conseguimos ponerte el lazo. Ya eres nuestra.

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Así encontraron a Pizca, llena de heridas.

Tras las llamadas que Amparo ha ido haciendo hay respuesta de una protectora, que está al límite, como la mayoría, pero no te van a dejar tirada, desde Ribercan nos dicen que adelante, al hospital a valorar los daños.

Ahora ya con un sitio donde poder llevarte, aunque queda lo más difícil, subirte en el coche. Pero vienes tranquila con Lidia y Neus junto a ti, y yo creo que ya sabes que dormirás caliente después de quién sabe cuánto tiempo. Y eso merece no resistirse. Subes al coche sin problemas y esperamos unos minutos para que el ruido del coche no te asuste mucho. Arranco y durante todo el camino Neus te va hablando y susurrando canciones. El repertorio es amplio porque, he de confesártelo, se las inventa.

No te tumbas y tu cuello va sangrando. Poco a poco te vas acercando más a Neus, te apoyas en ella, confías en que algo bueno hay tras esa voz.

Tu cuerpo apenas se aguanta en el asiento, tus huesos se sostienen de milagro y tu piel apenas los cubren. Pero te queda aliento, una  pizca de vida a la que sigues aferrada desde entonces y que no dejaremos que desaparezca.

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Pizca se está recuperando en Ribercan y busca una familia que la adopte.

Ahora, pendientes de tu evolución tras el alta en la clínica, tenemos puestas nuestras esperanzas en que alguien te mire y sepa que su hogar es el tuyo, que siempre hubo un espacio en su casa para ti y debes ocuparlo. Mientras eso llega, no estás sola, estás en buena compañía, la de aquellos que ese domingo no te dejaron tirada.

Carmen Navarré

Voluntaria alada

Pizca se encuentra en la protectora Ribercan-Carcaixent donde la están tratando. Se necesitan fondos para su tratamiento y se está buscando una familia que pueda adoptarla y darle la vida llena de amor que ella se merece.