Hoy es uno de esos días mágicos en los que la vida te dice que todo lo que hacemos por los animales es poco comparado con lo que ellos nos dan a nosotros. Porque gracias a mis tres hadas perrunas, hoy he sido una de las personas privilegiadas por asistir a la inauguración de la Fábrica de Huellas, el nuevo proyecto de la Fundación ACAVALL.

Y digo que he sido una privilegiada porque la inauguración de esta mañana era solo para amigos y colaboradores de ACAVALL. Y allí, escuchando a Naza agradecer a todos nuestra colaboración, tanto con la Fundación como con el mundo animal, me he sentido emocionada y agradecida a mis tres hadas: Greta, Laila y Senda. Porque sin ellas nunca hubiese podido dejar mi huella en el maravilloso mundo de los animales. Sin ellas, no habría conocido a otras personas maravillosas que trabajan por el bienestar animal y, por supuesto, no habría conocido al equipo humano y animal de ACAVALL.

Así que hoy ha sido uno de esos días en los que me siento afortunada por ser una de las personas elegidas para convivir con animales, algo que considero totalmente mágico y un privilegio. Y me siento afortunada por colaborar en la medida de mis posibilidades con la Fundación y ahora también con la Fábrica de Huellas.

Es un lujo que mi huella, la huella de las hadas perrunas, vaya a estar ya siempre en este espacio destinado a mejorar la calidad de vida de los animales. Estoy segura de que todo lo que ocurra en este espacio va a ser mágico y os animo a ir a conocerlo a partir del 6 de julio, cuando abra sus puertas.

¿Qué vais a encontrar en la Fábrica de Huellas? Eso os lo contaré pronto, pero de momento, os adelanto que todo lo que allí va a ocurrir va a mejorar la vida de todos nosotros.

Hoy solo puedo decir: GRACIAS.

Gracias a ACAVALL por considerarme parte de su familia, por dejarme participar en sus proyectos y permitirme así dedicar una parte de mi vida a lo que me apasiona: Los animales.

Gracias a mis hadas porque, sin ellas, nunca hubiese vivido momentos tan emotivos como los de esta mañana. Y nunca habría podido participar en proyectos tan ilusionantes como el que ahora emprende ACAVALL.

Gracias, peludas, porque habéis dado sentido a mi vida.

Y gracias a todas las personas maravillosas que comparten conmigo el amor a los animales y que la vida ha puesto en mi camino como mis compañeras de Caniland y los amigos de Simbiosi Espai Ambiental y Xaloc, con los que he coincidido esta mañana.

Estoy segura de que todos juntos crearemos un mundo mejor para que animales y humanos vivamos en armonía y felicidad.

Así que ya sabéis, ahora, apuntad esta fecha en vuestras agendas: 6 de julio.

Tenéis una cita con la Fábrica de Huellas.

Calle Túria, 60 de Valencia.

¡Os va a encantar!