Un domingo por la tarde, salimos de casa para ir al estudio de la fotógrafa paula G. Furió. Yo estaba muy nerviosa porque aunque las hadas son muy buenas y enamoran a quien las trata, no dejan de ser peludas grandes que, a veces, también revolucionan un poco las estancias.

Íbamos a hacernos las fotos para este blog y yo quería que todo saliese muy bien.

Era la primera vez que las hadas viajaban al centro de la ciudad, al barrio de Ruzafa. Al bajar del coche, los olores y novedades hicieron que fueran olisqueando todo con ansiedad. Después de un paseo de media hora, llegamos al estudio donde Paula y Mª Jesús las recibieron con caricias y mimos.

Tras una olisqueada de reconocimiento, comenzamos la sesión fotográfica con el Hada Greta. Aunque estaba nerviosa, en unos minutos conseguimos que se  sentase, se estuviese quieta y hasta mirase a la cámara. Aunque a veces se levantaba y venía a pedirme un premio por portarse tan bien, en poco tiempo, Paula pudo hacer unas fotos preciosas de Greta, posando como una modelo profesional.

Después le tocó el turno al Hada Senda. Con ella fue sencillo. Con un premio en la mano, posó para Paula tanto tiempo como quisimos. Ella nos miraba toda digna, y seguro que pensaba: haced lo que queráis, pero yo me llevo mi premio.

A Hada Laila, tuvimos que recolocarla un poco más porque ella es muy nerviosa, pero cuando conseguíamos que posara para la cámara, las fotos eras espectaculares porque ella es preciosa y elegante y da muy bien en cámara.

Y por fin llegó lo más divertido: las fotos juntas. Paula tuvo paciencia y esperó a que todas estuviésemos sentadas y mirando a cámara, lo que al principio, ¡parecía imposible! Pero no, no hay nada imposible con las hadas, que siempre dan mucho más de lo que se espera de ellas.

La verdad es que pasamos un rato genial, de gran conexión entre todas. Estuvimos muy cómodas y, además de las fotos para este blog, nos llevamos la simpatía de Paula y Mª Jesús, un recuerdo de mis perritas para toda la vida y una experiencia más vivida.