En mi experiencia como facilitadora holística entre especies, he podido aprender y comprobar inmensas lecciones del Reino Animal hacia los humanos. Me gustaría compartir uno de estos aprendizajes que nos influye muy directamente a cada un@ de nosotr@s.

Los animales son muy generosos y, por ello, nuestros compañeros, cargan muchas veces con ‘larvas’ (energías) mentales, emocionales o físicas de sus compañeros humanos.

Estas larvas son energías de baja frecuencia (dudas, miedos, angustia, inseguridad, etc..) que anidan en nuestro subconsciente tomando tanta fuerza que llegan a ser entidades muy pesadas que afectan a todos nuestros campos o cuerpos no físicos, no dejándonos evolucionar.

 Los animales, sobre todo, los gatos, perciben perfectamente los cambios de los espectros de colores energéticos. De esta manera saben, por ejemplo, qué chakra (meridiano energético) tenemos desarmonizado dentro del cuerpo y se colocan para transformar la frecuencia de vibración de ese chakra. (Podemos comprobar que cuando hay algún enfermo en la familia ellos van a  acompañarlo o se posicionan en la casa de diferentes maneras poco habituales).

Igualmente ven el aura de una persona (energía de diferentes frecuencias que forman parte del cuerpo físico de la persona) y por esto pueden reaccionar si la vibración de esa persona no les gusta (“les cae mal”). Incluso predicen enfermedades justo por esto, porque ellos ya han estado viendo y sintiendo energías de baja frecuencia pegadas a la persona.

Cuando hay un vínculo muy grande entre humano-animal, el animal puede, en un acto de generosidad, colaborar absorbiendo parte de esta carga negativa de la persona y, hemos mencionado que puede ser: mental, emocional o física. (Pueden ser muchas más: kármicas, contratos, implantes, creencias, campo morfogenético social, ambiental, etc… pero las más básicas y comunes son estas).

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Entendamos estos mensajes luminosos que nuestros compañeros animales nos están transmitiendo constantemente y trabajemos en un proceso común de cambio, aprendizaje y evolución, saliendo de este amplio campo de energías individuales y globales. Según sentimos, así resonamos y así influimos en todo el campo del potencial cuántico que nos rodea, no sólo con la materia próxima e inmediata, sino también con cada ser al que estamos de una forma u otra conectados.

Nuestros compañeros animales forman parte de nuestra realidad, trabajemos y vivamos este vínculo conscientemente, en armonía, en plena acción amorosa.

Gracias por amar a tu animal.

Lourdes Alarcón

Proyecto Animalidad