La unión hace la fuerza. Así de claro lo tiene Pedro Moratalla, que considera fundamental la creación de órganos multidisciplinares para acabar con al maltrato animal. Desde el ciudadano concienciado, pasando por las fuerzas de seguridad, veterinarios, abogados, etólogos, personal de la administración, voluntarios… todas las personas involucradas en la defensa de los derechos de los animales deben trabajar de manera profesional y en la misma dirección.

 Pedro Moratalla es experto en protección de los derechos de los animales, miembro de INTERcids (Operadores Jurídicos para los Animales), fundador de la UPROMA (Unidad de Protección del Medio Ambiente y los Animales) de la Policía Local de Castellón y formador en el Curso de Formación para Profesionales en Bienestar y Protección Animal, que se inicia en Valencia, el próximo 27 de octubre.

 

¿Cuál es el principal mensaje que quieres que se lleven los alumnos que realicen este curso?

Mi objetivo es que los alumnos salgan de clase con los conceptos básicos sobre protección animal bien claros. Se trata de darles herramientas básicas y conceptos con los que, ante cualquier problema, sean capaces de tener los recursos y conocimientos mínimos para saber lo que tienen que hacer o dónde o a quién tienen que recurrir.

 

¿Por qué es fundamental que los municipios cuenten con unidades policiales especializadas en protección animal?

Principalmente, por tener un criterio de trabajo, que va unido a una formación especializada. La protección animal a nivel policial ya no responde a patrones típicos y relativamente “sencillos” de la década de los 90 o principios de este siglo. Una formación básica para todos los agentes está bien, pero la complejidad y los cada vez mayores conocimientos y avances en materia de bienestar animal, requieren de una formación especializada.

 

¿Cuál es la función de estas unidades?

De partida, como policías, nuestro trabajo es ser garantes de las leyes que protegen a los animales. La función última es que estas unidades deben dar salida a servicios que, por complejidad y especialidad, no puede atender el resto de policías de la plantilla.

 

¿Cómo actúan estas unidades?, ¿cuentan con el apoyo de la administración?

El funcionamiento de estas unidades, habitualmente, es actuar a partir de servicios iniciados por otros policías o departamentos o de denuncias ciudadanas.

Personalmente, creo que este tipo de unidades cuentan con el apoyo de la administración, ya que si no lo hubiera, no se habrían creado. Pero sigue existiendo un problema de coordinación que viene de una falta de cultura y de “rodaje” en este campo. Afortunadamente, todo esto está cambiando y hay motivos para el optimismo, si miramos en qué lugar estábamos hace 20 años.

 

Supongo que la concienciación social y la colaboración de los ciudadanos será fundamental a la hora de poder detener a un maltratador y que pueda ser juzgado. ¿Animas a los ciudadanos a llamar a la policía cuando detecten un caso de maltrato o abandono animal?

Por supuesto. Los ojos y los oídos de los ciudadanos llegan a muchos rincones donde no llegan los nuestros. Si ningún género de duda, reconozco que la colaboración ciudadana es fundamental.

De igual manera, pueden colaborar otros profesionales, como por ejemplo los veterinarios, a cuyas consultas acuden determinado tipo perfiles o animales con lesiones que podrían no ser debidas a “un mero accidente”, lugares donde por ello se ven y se escuchan cosas a las que nosotros como policías no podemos alcanzar.

 

¿Son efectivas estas unidades? ¿En las localidades donde existen, se ha notado un mayor aumento de las denuncias?

Por supuesto, uno de los objetivos por los que se crean estas unidades es conseguir que se restauren y garanticen las condiciones de bienestar animal. Ello supone que los agentes especializados realizan seguimientos específicos de cada caso, para poder resolverlo siempre a beneficio del animal.

Este trabajo consigue que el ciudadano confíe más en la actuación policial, llame más a la policía y, se resuelvan muchos más casos de manera positiva.

 

protección animal

Pedro Moratalla participó en la IV Jornada Parlamentaria de Protección Animal, organizada por la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA), el pasado mes de septiembre.

 

¿Crees que sería beneficioso que estas unidades policiales actúen coordinadas con otros cuerpos de seguridad o entidades como Guardia Civil, abogados, protectoras o fiscales de medio ambiente?

Desde luego, no me cabe duda de que, como dice el dicho: la unión hace la fuerza. Una de las cosas en las que yo suelo hacer hincapié es en la creación de órganos multidisciplinares que permitan aunar esfuerzos y hacer que la colaboración y la información fluyan. Afortunadamente, no soy el único que pienso así, hay más gente que mira en esa dirección y, más tarde o más temprano, conseguiremos poner en marcha proyectos de este tipo.

 

La gente piensa que maltratar a un animal es pegarle o herirle, pero no hace falta llegar a la violencia para cometer maltrato animal. No cumplir con las necesidades etológicas de un animal ya se considera maltrato, ¿qué tipo de actos que podemos estar viendo diariamente se considera maltrato y son susceptibles de ser denunciados, aunque nos parezcan normales porque los estamos viendo todos los días?

Me parece genial que hables del concepto “necesidades etológicas” o como también lo llaman otros: “necesidades de especie”. Este tipo de concepto nos va a permitir hablar de un tipo de maltrato que yo llamo “maltrato invisible”, un tipo de maltrato que a priori no se ve y que sin los conocimientos adecuados consideras como normal algo que realmente es anormal.

Por ello, es necesario atender consultas del tipo de perros que nunca bajan a la calle, perros a los que no se les deja olfatear, perros continuamente atados o perros que continuamente están ladrando y sencillamente, para que dejen de hacerlo, sin ningún tipo de criterio se les coloca un collar eléctrico. Y tampoco debemos olvidarnos de otros animales que conviven con los seres humanos y que también debemos velar para que sus necesidades estuvieran cubiertas.

Depende de cada municipio, pero, en general, gracias al trabajo profesional y especializado de estas unidades, estamos  generando un nuevo modelo de trabajo policial donde no sólo se evalúa que un animal tenga acceso a elementos básicos como agua, comida y refugio, sino que también valoramos que sus necesidades de especie estén lo mejor atendidas posible.

Y algo muy importante que estamos consiguiendo en Castellón es que hemos establecido una línea de trabajo donde nos servimos de las mascotas como indicadores de potenciales problemas en los domicilios en relación con los humanos que allí viven. De ahí el lema: “protegiendo a los animales protegemos a la sociedad”.