Una de las técnicas a la que recurro casi diariamente es la meditación con mis compañeros animales. Personalmente, uno de los beneficios que encuentro con la práctica de esta meditación es que me permite realizar una pausa consciente en un momento del día. Buscar nuestro espacio, concentrarnos  en nuestra respiración, sentir este estado de calma y ofrecerlo generosamente a nuestros compañeros.

Los animales son capaces de quitarse el estrés muy fácilmente. Ellos se sacuden, se extienden en el suelo, se relajan al sol, etc… pero los humanos tenemos que pararnos a pensar cómo estamos o qué estamos sintiendo en determinado momento, ya que hemos olvidado durante el desarrollo de nuestra vida la capacidad instintiva de darnos cuenta y permitirnos ese paréntesis (una sacudida o extendernos en tierra). De manera que, como cualquier meditación que podamos realizar, este es un momento de relajación consciente.

He mencionado que esta meditación es un acto generoso, ya que compartimos este estado de vibración en calma con el o los animales que nos acompañan, integrando el “aquí y el ahora” juntos. La meditación con nuestro animal nos permite elevar la predisposición mutua a un estado de comprensión y sanación.

Es conocido y comprobado científicamente que cada ser tiene una vibración y resonancia que se expande a través del campo cuántico que conforma este plano de existencia.  Se ha medido cómo el corazón emite ondas electromagnéticas que abarcan entre 3 y 10 metros (que se haya medido hasta ahora) influyendo en todos los seres vivientes de nuestro alrededor. Esto supone que si el tipo de vibración que irradiamos  es  de frecuencias bajas (desconfianza, miedo, duda…), así generaremos la respuesta de los seres que nos rodean. Si por el contrario, es de alta frecuencia (armoniosa, amorosa, feliz…) así generaremos o atraeremos al resto de seres produciendo nuestra propia sanación y la de nuestro entorno.

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Jose, la pareja de Lourdes, medita junto a dos miembros de la manada

La forma en la que generamos altas o bajas vibraciones tiene su origen en las emociones, ahora bien, podemos elegir de dónde saldrán esas emociones. Podemos permitir que vengan de la mente ego, que es la parte que cuestiona y filtra las sensaciones, y que por lo general  dará como resultado emociones cohibidas y manipuladas por todos los programas y creencias que vamos adquiriendo en nuestra vida; o podemos elegir escuchar las que llegan directamente del corazón.

El corazón es inteligente, cuenta con un sistema neuronal completo. De hecho, el corazón ya funcionaba mucho antes de que se desarrollara el cerebro para nuestro desarrollo embrionario y fetal. Esto quiere decir que podemos dejarnos guiar por ese motor, ya que recuerda y gestiona emociones desde el más puro centro de nuestro ser.

Puesto que el corazón nos conecta con todo el planeta viviente, debemos cuidarlo, no sólo físicamente,  sino que ahora sabemos que también emocionalmente.

Desarrollé esta técnica de meditación guiada por mi manada y tomando consciencia de que todas nuestras emociones generan en nosotros no sólo actitudes sino también ondas que les influyen y que en gran medida somatizan dejándonos ver un cartel luminoso de información mediante comportamientos o síntomas.  Los animales se comunican y actúan en mayor porcentaje atendiendo a su cerebro corazón, es por esto que esta técnica de meditación se centra en trabajar en la apertura y el sentir de nuestro pecho o chakra corazón para tomar conciencia de todo lo que nos rodea, de nuestra responsabilidad con nuestro entorno y del crecimiento y sanación del simplemente estar aquí y ahora, con ellos.

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Los animales siempre viven el presente

Ahora compone una de las herramientas básicas que ofrezco a mis alumnos y a quien quiera que desee recibirla.

Meditar con tu animal es una de las muchas formas de dar y recibir amor, de sentir y crecer junto a nuestro compañero animal. Escucha, siente y vibra desde el amor incondicional por tu animal y estarás sanando una parte de tu alma.

Lourdes Alarcón

Proyecto Animalidad