Esta tarde, las hadas perrunas vuelven al cole. Porque por muy hadas que sean, Greta, Laila y Senda, antes que nada, son perros. Y es muy importante que ellas lo sientan así, que vivan su vida como lo que realmente son, y procurar su bienestar como especie y como individuos.

Pero además, son perros que conviven con humanos y es nuestra responsabilidad educarles para una feliz convivencia. A los perros les encanta aprender, comprender lo que les queremos comunicar y sentirse queridos por nosotros. Por eso, considero de vital importancia la educación canina para procurar el bienestar y la felicidad de todos los miembros de la manada, ya sean humanos o animales.

Estoy segura de que hay muchas escuelas caninas donde educan bien a los perros, pero yo llevo a las hadas perrunas a Escuela Caniland, fundamentalmente, por dos motivos. El primero de ellos, es que en Caniland educan a los perros siempre con estímulo positivo, es decir, no existe el castigo.

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Las hadas perrunas en el examen final del Curso de Obediencia Básico

Yo no soy profesional de la educación canina, pero como compañera de vida de mis perras, he podido comprobar de cerca, desgraciadamente, que el castigo no sirve para nada. Al menos, a mí no me sirvió cuando lo utilicé. Sin embargo, en un curso de obediencia básico de dos meses en Caniland, mis perras cambiaron su comportamiento en un porcentaje altísimo. Salíamos las cuatro muy contentas de clase y la convivencia ha mejorado al 100%.

El segundo motivo por el que confío en Mayo, la educadora canina de Caniland, es porque ella me educa a mí. Para que cambien nuestros perros, primero debemos cambiar nosotros. Debemos hacer el esfuerzo de comprender lo que nos están queriendo decir con su comportamiento y debemos aprender a ponernos en su lugar. Mayo me ha enseñado a educar a mis perras. No las educa ella, sino que ella me enseña a  mí y yo las educo.

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Las hadas perrunas con su querido compañero de clase, Logan

Pero  lo más importante es que Mayo me ha enseñado a comprender a mis perras, a saber cuáles son sus verdaderas necesidades, a entender cómo se comunican conmigo y a amarlas de manera incondicional.

Ahora, el reto para mí es conseguir firmeza y serenidad para seguir educándolas con paciencia y amor. Y para ellas… os lo iré contando en sucesivos posts.