Entrevistamos  a Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política, y director del Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València, que nos anima a seguir luchando, cada uno desde nuestro ámbito, para acabar con el maltrato animal. “Que nunca se nos olvide que nosotros tenemos razón. Respetar a los animales es bueno para ellos y para nosotros. A las ideas animalistas les ha llegado su tiempo. Quizá nosotros no lo veamos, pero nuestros hijos, sí”, asegura Javier de Lucas.

Pero para que la protección de los derechos de los animales sea una realidad, De Lucas explica que deben darse dos condiciones: la voluntad política de modificar la legislación y una opinión pública que claramente defienda los derechos de los animales.

En cuanto a la primera condición, la voluntad política,  De Lucas manifiesta que “ya ha empezado a darse con acciones como la  iniciativa legislativa popular  que ha habido en Cataluña para prohibir las corridas de toros, aunque habría que extenderla a otras  manifestaciones de fiestas con maltrato animal que siguen existiendo por muchos pueblos de España.  Hay que reformar las leyes que permiten el maltrato y la crueldad con los animales. De esto no estamos lejos y se puede lograr porque los partidos políticos empiezan a ser conscientes de que hay una gran parte del electorado que exige que cese el maltrato animal”.

Por tanto, la lucha a este nivel hay que hacerla en dos sentidos en los que hay buenas expectativas: la legislación estatal y las Comunidades Autónomas. “Tanto IU como PSOE ya se han pronunciado a favor de la abolición de las fiestas que supongan maltrato animal, aunque el PSOE tendrá que solucionar el tema del alcalde de Tordesillas”, asegura De Lucas.

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Javier de Lucas nos anima a seguir luchando por la protección de los derechos de los animales.

Así pues, tenemos buenas expectativas en el Congreso de los Diputados donde se pueden impulsar leyes de protección de los animales y en las Comunidades Autónomas, sobre todo, en algunas como Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana.

Pero De Lucas nos explica que “donde no tenemos buenas expectativas y la luchas será más dura es a nivel municipal. Para los partidos políticos sigue siendo un caramelo electoral recurrir, para ganar votos, a las fiestas con maltrato animal apelando a la tradición y la cultura. Y aquí, ningún partido político se resiste a ello. No invierten en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y a cambio, les dan fiestas con maltrato animal. En este ámbito hay que trabajar a medio y largo plazo”.

Educación y sensibilización

En cuanto a la segunda condición para que la protección de los derechos de los animales sea una realidad, la opinión pública, en España todavía hay que luchar para eliminar los prejuicios de una sociedad en la que el maltrato animal es irrelevante, con una visión especista primitiva, que no cree que los seres humanos seamos animales.

“Esto sólo cambiará con educación y sensibilización. Para ello, debemos hacer dos cosas: Educación y formación en los colegios desde primaria, con asignaturas que eduquen en el respeto a la vida, y sensibilización social mediante información: artículos en prensa, blogs, movilizaciones animalistas, comunicación, para concienciar en contra de la crueldad animal como juego o entretenimiento, de la falta de respeto por la vida y de los animales como objetos y no como lo que en realidad son, seres vivos que tienen derechos. Este trabajo también es a medio y largo plazo”, manifiesta De Lucas.

Como nos explica, se trata de “revertir una cultura de más de 20 años de siglos de desprecio a los animales, de la creencia de que podemos abusar de ellos  porque son de nuestra propiedad. A ello, además, se unen interpretaciones religiosas equivocadas como que Dios confiere al hombre el uso y dominio de todos los seres vivos, cuando la interpretación correcta es la de San Francisco de Asís, de respeto a la vida”.

Derecho a la libertad

Los seres vivos tienen derechos como el derecho a la integridad física, a no ser sometidos a tratos denigrantes ni crueles. Y derecho a la libertad. “En este sentido, tenemos también un importante trabajo por hacer como conseguir la prohibición de las fiestas que someten a los animales a un trato cruel, la reversión del sistema de zoos que exhibe a los animales y deforma su manera de vida, o no comer animales, que también es un hecho que se enfrenta a la tradición de siglos y a la presión de la industria alimentaria y que hace que la solución alternativa a no comer animales no sea asequible”, nos explica DeLucas.

Este último objetivo es difícil de conseguir, pero los otros no lo son tanto, por lo que  Javier de Lucas recomienda seguir dos líneas de trabajo:

-Educación, información y formación. En las escuelas, a la sociedad en general, a la tercera edad para que entiendan el no especismo, educación universitaria con cursos de especialización como los que se hacen desde el Instituto de los derechos Humanos de la Universitat de Valéncia…

-Sensibilización social a través de medios de comunicación, blogs, redes sociales…

Y para los que no escuchan, De Lucas asegura que sólo nos queda la vía legislativa. “La presión jurídica y económica. Aquí el campo de batalla lo tenemos en los políticos para que impulsen medidas legales para los sectores que no ceden ante el maltrato animal”.

También es necesario ofrecer alternativas a la investigación con animales. En este sentido, tenemos una enorme tarea por delante. Desde que los niños no diseccionen ranas en el cole, para lo que haría falta que se presione a los centros desde las APAS, concienciando a los particulares.

A pesar de la lucha y el trabajo que aún queda por hacer, De Lucas cree firmemente que “hay motivos para la esperanza. Cada vez hay más cursos, doctorados animalistas, libros e iniciativas en escuelas para informar y educar a los niños en el respeto a los animales”.

Y nos recomienda no desilusionarnos nunca. “Nuestra lucha abarca muchos planos a largo plazo.  Y estoy seguro de que nuestros hijos y nietos verán el cambio porque en la generación de los que ahora tienen alrededor de 30 años empieza a calar el respeto a los animales. Además, la necesidad hace virtud y la propia subsistencia está en juego. Si quieren calidad de vida, esto tiene que cambiar”.

De Lucas cree que Víctor Hugo tenía razón cuando aseguraba que “no hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”. Y así, expresa con total seguridad y optimismo que “a las ideas animalistas les ha llegado su momento. Nunca hemos de olvidar que nosotros tenemos razón.  Y que respetar a los animales es bueno para ellos y para nosotros. Ahora estamos poniendo todos los elementos para que la causa animalista triunfe. Y lo hará. A través de la concienciación, la legislación y la sanción”.