En los últimos años, los gatos han superado a los perros para acompañarnos en nuestros hogares. Entre los motivos, se encuentra un menor tamaño de los gatos en relación con la mayoría de razas caninas, así como unas necesidades y un temperamento más acordes con el ritmo actual de muchas personas. Además, el gato es un animal muy adaptable, y puede vivir en pisos pequeños siempre que estos tengan un mínimo espacio.

Sin embargo, el gato posee unas necesidades de comportamiento muy particulares, que de no ser debidamente entendidas y respetadas, pueden dar lugar a problemas de estrés, que a su vez pueden derivar en diversos comportamientos inadecuados como la agresividad, la micción inadecuada o enfermedades.  Es importante, pues,  que tengamos presente el comportamiento natural del gato doméstico, que es un pequeño depredador nocturno, de temperamento independiente y con tendencia territorial marcada.

Cuando viven en libertad, los gatos invierten la mayor parte del tiempo en descansar, acicalarse, cazar y dejar marcas en el territorio. Cuando los gatos viven en casa, deberían tener la posibilidad de poder expresar estos comportamientos naturales porque así quedan cubiertas no sólo las necesidades básicas, tales como el alimento y el agua, sino también explorar, marcar y jugar a perseguir objetos.

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 Para poder permitir que estos comportamientos se desarrollen sin que supongan un perjuicio para nosotros y alteren nuestra convivencia, podemos recurrir a lo que se denomina enriquecimiento  ambiental, que no es otra cosa que proporcionarle al gato objetos con los que pasar su tiempo.

Los gatos tienen una conducta de juego muy marcada. Al utilizar objetos pequeños en movimientos estimularemos  su instinto de caza basado en movimientos de acecho, persecución y captura. Las “cañas de pescar” son uno de sus juguetes favoritos. Si no disponemos de demasiado tiempo para interaccionar con ellos, podemos animarlo a jugar con juguetes de tipo en interactivo, que tengan partes móviles o en las que se puede esconder un pequeña cantidad de alimento para que al mover el objeto obtengan su recompensa.

En estado salvaje, el agua ingerida, en su mayoría, procede de las presas que caza, pero en casa, ese agua se la debemos proporcionar nosotros o bien a través del alimento húmedo o bien colocando cacharros con agua en distintos puntos de la casa o fuentes automáticas. Con estas últimas evitas cambiar diariamente el agua, pues el gato prefiere el agua fresca a estancada.

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 Los gatos utilizan distintas localizaciones y normalmente en lugares elevados. Por ello, es recomendable las torres de interacción. Con estas torres no sólo se consigue una zona de descanso sino que además son idóneas para que el animal marque con las uñas. Suelen llevar zonas cerradas donde también podrá esconderse. Si nuestra casa no tiene el espacio suficiente para poder colocar una torre de estas características, podemos recurrir a colocar en la pared estanterías a distinto nivel donde el gato pueda subir.

Existen estructuras que permiten a los gatos mirar por la ventana sin poner en peligro su vida y que les serán de gran utilidad, pues para divertirse miran por la ventana en busca de pájaros.

Al introducir estas pequeñas mejoras en casa conseguirás que tu gato desarrolle las conductas normales que presentaría en la naturaleza, reduciendo así los problemas de comportamiento.

Mari Carmen de Gracia

Etóloga