Muchos amantes de los animales y profesionales de la salud animal  en España están interesados en la comunicación. Desde mis inicios como terapeuta animal, me sorprendió gratamente que hubiera tanta gente buscando la forma de “recordar” esa esencia animal que todos tenemos porque no podemos olvidar que nosotros, los seres humanos, también somos animales.

La comunicación es de gran ayuda, no solo para los animales que comparten nuestra vida, sino también para veterinarios, educadores caninos, profesionales de la estética animal, etc.

34 - Healing Touch [feb2011]

Pero cómo empezó todo…..

Esta aventura empezó gracias a Tama, un perro que me acompañó hasta que tuvo la seguridad de que Tama´s Essences al Servicio del Reino Animal estaba creado. Tama me mostró que todas las técnicas que había utilizado con mis pacientes humanos durante años se podían aplicar a los animales.

Cuando tenía 21 años, mi padre murió y tuve que ponerme al frente de los negocios familiares. Nunca encajé en el mundo empresarial, aunque  agradezco todo lo que aprendí, ya que no fue en vano. Sin estudios, fue muy complicado mantenerse en la era “Yupi” en un mundo empresarial, y me convertí, de la noche a la mañana  en una empresaria sin una base académica, que trabajaba desde mi poca experiencia y la intuición.

Los estudios fueron muy complicados para mí por ser disléxica. Mis años de escuela fueron una tragedia, ya que en los años 60 nadie sabía en España lo que significaba no poder entender lo que estás leyendo.

La incomprensión por parte de mi entorno fue una  maravillosa herramienta de crecimiento interior y de conexión con los animales y la naturaleza. Era el único lugar donde me sentía comprendida y segura, así que la naturaleza se convirtió en mi casa.

Nunca fui consciente de que tenía la capacidad de comunicación con otras especies, ya para mí era algo normal que mi entorno no entendía. Mi gran pasión era la medicina pero no había acabado mis estudios básicos y me sentía incapaz de empezar una carrera, por lo que cursé estudios de naturopatía, con la condición de que nunca me examinaría. Por ese motivo, no obtuve el título después de cuatro años, pero a mí lo que me interesaba era aprender.

Me decanté más por la rama energética, flores de Bach, sanación, terapias manuales, todas esas técnicas que salen del alma, no de la mente. Además, seguía con mi fase empresarial, ya que no me atrevía a dejarlo porque mi madre y mi hermano dependían de ella.

Y así, caí en una noche oscura del alma… Un estado tan profundo de depresión que me obligó a reinventarme. Ahí apareció Tama, mi amigo y maestro.

Tama y yo pasábamos las 24 horas del día juntos. Mi marido y mis hijas salían por la mañana y regresaban por la noche. Empecé a darme cuenta de que además de mi “ombligo” había otro mundo del cual formaba parte. Comprendí que  Tama estaba peor que yo y en ese momento, que quizá ocurrió con anterioridad, pero no soy consciente, cada vez que tomaba esencias florales Tama me las pedía. Sin embargo, eso no ocurría cuando tomaba homeopatía, fitoterapia ni medicación tradicional.

Me había desconectado tanto de mi esencia que me asusté y opté por no contarle a nadie lo ocurrido, pero por instinto me puse unas gotas en mi mano, se la extendí y Tama las lamió y me dio las gracias. WWAAAAUUUUUUU pensé: ¿Qué me está pasando?

Había olvidado totalmente la conexión con ellos, pero no dije nada a nadie, ya que en España en los años 80 era impensable que nadie entendiera que me comunicaba con mi perro y, en mi estado, lo más posible es que me hubiese acabado en un centro psiquiátrico, pero seguí compartiendo mis esencias florales con él. Tama mejoró mucho antes que yo y esa mejoría me arrastró a mí a mi sanación y a este maravilloso proyecto.

Durante años trabajé como terapeuta humana y desde hace 20 años estoy entregada en cuerpo y alma a la terapéutica animal, solo en beneficio del reino animal.

OLGA LOGNES PRECIOSA !!!!

No tuve nunca ninguna intención de impartir seminarios, talleres o cursos, y considero que es un acto de gran responsabilidad, pero un día un gran amigo me dijo que todo eso que sabía tenía que compartirlo. Al principio,  me negué,  le dije que no me sentía preparada para tal menester, que yo me ganaba la vida con la terapéutica humana y que el trabajo con los animales para mí era algo como un “hobby”, ya que no cobraba por ello porque consideraba que estaba experimentando y aprendiendo.

Pero mi amigo en cuestión, me llamo un día y me dijo: “Tal día, a tal hora, tienes organizado un curso con 20 personas y  vas a cobrar”.  ¡Casi me desmayo! Lejos estaban ya mis ataques de pánico, pero en ese momento volvieron a aparecer, pero el miedo y yo ya éramos amigos así que bolsa de plástico en mano, para soplar cuando se me caía el mundo encima preparando el curso, emprendí el viaje.

Con lo que a mí me cuesta estructurar algo a nivel intelectual, conseguí construir unas pautas medianamente decentes para enfrentarme a 20 personas que no conocía de nada y que me iban  a pagar por ello.

El día anterior al curso sucedió algo que más tarde entendí. Me robaron el ordenador y ¡¡¡Dios mío!!! ¡Al día siguiente tenía que estar ahí!! ¡Y sin mis apuntes!!! Evidentemente, no tenía copia de seguridad.  Tenía la excusa perfecta para salvarme de ese mal trago, pero llamé a mi amigo explicándole lo sucedido y su respuesta fue: “Es tu problema, tú verás, mañana estaremos todos allí a las 10 h de la mañana”.

No dormí en toda la noche. Con las manos vacías y mi cabeza a punto de estallar me dirigí con la intención de decirles que el curso se anulaba. Pero algo ocurrió al salir de casa. Ese día, Tama me acompañó a la puerta, vigilante, como hacía siempre, pero la mirada que nos cruzamos en ese momento provocó que el miedo desapareciera.

Entré en el aula sin saber a qué había ido realmente, pero me di cuenta de que estaba hablando desde el corazón, estaba comunicando desde un punto de coherencia desconocido para mí y eso fue lo que transmití. La comunicación con las otras especies sale del corazón o no sale, y nuestra mente es la encargada de ponerle palabras para poderlo entender y transmitir.

Quizá os preguntéis por qué os explico todo esto. Sencillamente para que veáis que es posible y que la capacidad de comunicación no es ningún don, sólo hemos de recordar cómo hacerlo. En ese “recordar” se basan los cursos que yo imparto.  A través  de ejercicios, visualizaciones y prácticas re-conectamos con el lenguaje universal que se durmió cuando éramos niños al entrar a formar parte la palabra.

olga avalon

Cuando comunico con un Animal, el mundo desaparece, los sentidos pasan a formar parte de un proceso interno lleno de majestuosidad. Desaparezco yo y aparece un mundo desconocido, inexplicable, lleno de sensaciones que sólo te permite ser y estar en comunión con ese Ser.

Desaparece la especie, desaparece el ser humano y todo se convierte en una danza de almas, una sensación que te acompaña siempre, a partir de ese momento, la posibilidad de sentirte solo ya no existe.

Olga Porqueras

Terapeuta Animal, Animal Communicator y Doula del Alma Animal