Las principales cualidades de un perro de rescate son predisposición al trabajo, buenos instintos, una óptima condición física y buen temple. También es fundamental que  le guste jugar, ya que  a los perros de rescate se les entrena siempre en positivo y el premio que reciben es jugar con su guía. Así pues, el buen perro de rescate debe conjugar una buena base del animal con muchas horas de entrenamiento y, sobre todo, un gran vínculo con su guía.

En cuanto a las razas, aunque hay muchas que podrían ser válidas, las que tienen una mayor probabilidad de éxito son el pastor alemán y el pastor belga malinois.

La Escuela Cinológica de la Defensa se encarga de elegir y educar a los perros de rescate para que cuando lleguen a la UME, tengan ya una buena base. Una vez en la UME, los perros se socializan y se les empieza a habituar al trabajo, a los entrenamientos y a los diferentes escenarios en los que tendrán que trabajar en el futuro.

Este es el caso de Oda, que ahora tiene un año de edad y está aprendiendo a ser una perra de rescate de personas vivas junto con su guía, el Brigada Rubio. Oda nos hizo una demostración en la zona de entrenamiento de la base de Bétera, en la que a pesar de su juventud y de las ganas de jugar, en cuanto el guía la mandó buscar, no lo dudó y encontró al figurante en un breve espacio de tiempo.

Eso sí, en cuando hubo realizado el trabajo, reclamó su momento de juego. Porque es así como se entrena a estos maravillosos perros que tanto hacen por la sociedad, con refuerzo positivo. Ellos saben que la recompensa por hacer un buen trabajo, es jugar con su guía, lo que les motiva siempre a perseverar y a ser mejores perros de rescate cada día.

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Oda ha terminado su entrenamiento y reclama su merecido juego a Carles y al Brigada Rubio.

Los perros de rescate están acreditados como tales, pero desde la UME consideran que deberían tener un certificado generado desde la Escuela Cinológica de la Defensa, ya que se trata de perros que llevan a cabo una labor de gran importancia. Como nos explican los guías caninos de la UME, la precisa actuación de estos perros es lo que lleva a salvar vidas, por lo que estos animales deberían tener un certificado que asegure que han sido entrenados de manera seria y rigurosa para este trabajo.

Los equipos cinológicos de la UME sale a entrenar diariamente, tanto en las zonas preparadas para ello dentro de la propia base como en zonas de exterior, donde se les estimula con otros escenarios, terrenos, olores… Incluso, para los días de lluvia o en los que no pueden salir, los perros entrenan en una cinta de correr para mantener siempre una buena forma física, muy importante en estos animales.

Además, los perros de rescate deben estar habituados a todo tipo de escenarios y situaciones como todo tipo de transportes, al ruido, a volar en avión o en helicóptero, a trabajar bajo presión y que nada los pueda distraer de su importante cometido.

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El entrenamiento diario es fundamental para el buen trabajo de los perros de rescate.

Un cometido que no es otro que salvar vidas. Un trabajo que realizan por los humanos y en el que arriesgan su vida por salvar la nuestra y lo hacen, como siempre, por el amor incondicional que ellos nos regalan cada día.

Por eso, debemos estarles agradecidos y desde este blog les hemos dedicado este homenaje. Porque ellos son héroes invisibles. Y desde aquí queremos que los conozcáis.

Gracias Mathus, Bratislava, Uruk, Quinto, Connie, Yogui, Villy y Oda.

Y gracias a todos los perros que cada día aportan tanto al ser humano.

En el momento de escribir estas líneas, me comunican que Mathus ha cruzado al arco-iris. Desde aquí, queremos mandar mucho ánimo a su guía, que nunca olvidará el gran trabajo realizado por Mathus, todo lo que aportó a la sociedad y los grandes momentos vividos con él. Hasta siempre, Mathus.