La Sección Canina de la Policía de Madrid ha puesto en marcha el programa Adopta un Compañero para buscar un hogar a los perros policía jubilados. Desde su puesta en marcha, se han jubilado cinco perros policía, de los  que cuatro fueron adoptados por familias y uno, por su guía.

Además, cuando el programa fue anunciado en la Intranet del Ayuntamiento de Madrid, hubo tal aluvión de solicitudes de adopción, que en estos momentos cuenta con una lista de espera. Una espera que será larga porque en breve se jubilarán otros tres perros, que también serán adoptados por sus guías.

El éxito de este programa se explica claramente si conocemos el magnífico trabajo de la  Sección Canina de  la Policía de Madrid, que respeta y trata a los perros como lo que realmente son: compañeros de trabajo.

Esta Sección cuenta con 24 perros policía que forman un equipo de trabajo con sus guías humanos. Juntos, patrullan cada día por las calles de Madrid para garantizar la seguridad a los ciudadanos.

 

perros policía

La Sección Canina de la Policía de Madrid cuenta con 24 perros policía.

 

Aunque la raza de estos perros de trabajo es en su mayoría Pastor Alemán y Pastor Belga Malinois, en esta unidad canina, todas las razas son bienvenidas. De hecho, hay varios mestizos, tres Cocker, un Labrador y un Border Collie.

Además, como nos explica el sargento Rafael de la Gándara, “aunque antes comprábamos los perros, desde hace algunos años, estamos adoptando de protectoras y refugios, además de quedarnos también con perros que donan algunas familias al no poder hacerse cargo de ellos. Pensamos que antes de comprar, debemos adoptar, ya que hay muchos perros sin hogar”.

El sargento nos comenta que cualquier perro puede ser policía, sin importar su raza, siempre que cumpla unos requisitos de edad, salud y carácter, y que tenga muchas ganas de jugar y los instintos naturales bien desarrollados. Cuando un perro llega a la Sección, ya sea donado o de un refugio, si cumple los requisitos básicos, durante un mes, se le hacen unas pruebas exhaustivas para comprobar si de verdad va a poder ser perro policía. Si pasa estas pruebas, la veterinaria de la Sección le hace unas pruebas de salud y si el perro se encuentra perfectamente, ya pasa a pertenecer a la Sección Canina. Entonces, comienza su educación y se le asigna un guía con el que trabajará toda su vida laboral.

perros policía

Cada perro tiene su guía y un padrino que se ocupa de él cuando el guía no puede.

 

Los perros policía viven en las instalaciones preparadas para ellos dentro de la Sección Canina, ya que deben estar siempre listos para trabajar, pero sus guías intentan que tengan una vida lo más perruna posible. En ocasiones, como cuando están enfermos, se los llevan a casa para que se recuperen.

Además, cada perro cuenta también con un padrino, es decir, otro compañero policía que saca al perro a pasear y se ocupa de él cuando su guía está de vacaciones o no puede hacerse cargo por algún motivo puntual.

Todos estos detalles siguen demostrando que esta Sección Canina es muy especial. Como nos asegura el sargento De la Gándara, “los perros son nuestros amigos y compañeros, pasamos con ellos una gran parte de nuestra vida profesional y merecen respeto y la mejor de las vidas, tanto cuando están en activo como cuando se jubilan”.

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Nero es un perro policía jubilado que vive con su nueva familia feliz y tranquilo.

Todos los perros de la Sección Canina de la Policía de Madrid se dedican a la detección de explosivos, drogas, billetes de curso legal o rescate en caso de catástrofe de seres humanos vivos. Aunque lo habitual en perros de trabajo es que cada perro tenga una especialidad, en el caso de la Policía de Madrid han hecho la prueba de entrenar a un perro para que pueda tener dos especialidades y así, ahora cuentan con los dos únicos perros de España entrenados en explosivos y rescate a la vez.

Los perros forman un equipo con su guía y, juntos, salen cada día a patrullar. Un día en la vida de un perro policía consiste en entrenar la mitad del día, lo que para ellos es un juego y lo disfrutan, y la otra mitad, en trabajar. Y así durante unos ocho o nueve años, en los que ellos ofrecen un gran servicio a la sociedad sin pedir nada cambio.

Por ello, merecen nuestro respeto y una jubilación digna, con una vida tranquila, llena de amor y si puede ser, con los humanos a los que durante su vida han acompañado todos los días, dando lo mejor de ellos mismos.