De ladridos y maullidos

Suena el despertador, son  las siete de la mañana pasadas, me levanto. Mientras saco a Dante y Pupy, mi marido prepara el desayuno. Como cada domingo, comienza nuestra rutina: un café con leche, una tostada y a coger las botas de agua para subir al refugio. Vestirme de domingo es colocarme pantalones y camisetas cómodos, [...]